“ Poza agua termal junto a piscina en Seljavallalaug”. ⭐ Nota global: 9,5 / 10
🧭 ¿QUÉ ES?
Es una poza de agua termal de Seljavallalaug que alimenta una de las piscinas más antiguas de Islandia. El agua emerge directamente de la montaña y se canaliza hacia una piscina exterior histórica, construida en 1923, integrada de forma muy austera en un valle estrecho y salvaje.
No es un balneario ni una instalación moderna: es un lugar rústico, auténtico y totalmente abierto, donde la experiencia está más ligada al entorno natural que al confort.
📍 UBICACIÓN/ ¿CÓMO LLEGAR?
Se encuentra en el sur de Islandia, cerca del pueblo de Vík y a los pies del volcán Eyjafjallajökull, en un valle aislado rodeado de montañas escarpadas y cascadas estacionales.
La piscina está encajada en un desfiladero, lo que refuerza la sensación de estar en un rincón escondido del país.
¿Cómo llegar?
Desde la Ring Road (Ruta 1), toma el desvío hacia Raufarfell / Seljavellir (bien señalizado).
Conduce por una pista de grava hasta una pequeña zona de aparcamiento.
Desde allí, camina unos 15–20 minutos por un sendero sencillo que atraviesa el valle siguiendo un arroyo.
Al final del camino aparece la piscina, parcialmente camuflada en el paisaje.
👉 Consejos importantes:
El agua de la piscina no siempre está muy caliente (suele ser templada) pero la que si está caliente es la poza de agua a unos 39 º.
No hay vestuarios ni servicios; solo un pequeño refugio muy básico.
Puede estar resbaladizo y algo descuidado: forma parte de su encanto, pero conviene ir con precaución.
Mejor visitarla con buen tiempo y calzado impermeable.
👣 EXPERIENCIA VIVIDA
Este lugar me encantó, pero tengo que decir que no es para todo el mundo, si prefieres la comodidad preferible ir a alguno de los balnearios de aguas termales que están muy bien (más abajo te describo algunos de ellos en los enlaces al final de destinos turísticos).
A mi lo que gustó de este sitio fue la experiencia en si, es una caminata no muy larga unos 30 minutos y llegas a una piscina creada con el agua termal de la montaña, una de las primeras de Islandia creada hace más de 100 años pero la magia viene siguiendo el camino un poco más arriba de la piscina. Debes cruzar a través del río, esa agua está congelada, tuvimos que mentalizarnos muy bien porque por momentos parece que es imposible por el frio del agua que viene del deshielo de las montañas cubiertas de nieve, no es mucho son unos 10 metros con el agua hasta las rodillas pero luego viene la recompensa, te metes en una poza con agua termal bastante calentita unos 39º, incluso hay otras que no te puedes meter porque están demasiado calientes y creadas por la naturaleza y estar ahí metido realajandote disfrutando de ese entorno completamente salvaje para mi fue una experiencia única.